El sábado estuve viendo Trainspoting y realmente quede horrorizado siendo testigo de como ellos entregan su vida a la heroína y como todo se reduce a esa compleja inyección que los va matando rápidamente. A medida que fue transcurriendo el fin de semana, gracias al arresto domiciliario al que me dispuse por voluntad propia, fui olvidando lo visto y también pude reflexionar acerca de eso, llegando a conclusiones terribles. Por un lado pude hacer un paralelismo entre su existencia y la mía sin encontrar grandes diferencias. Yo, vivo una vida de muertos: del departamento a la oficina, de la oficina al gimnasio y luego nuevamente al departamento. Mi heroína sería cuando el sábado al mediodía llevo la ropa al lavadero, no se...
o no.
o no.
2 comentarios:
Hay que unir cabezas.
ola! creo que ya es hora de endrogarnos de nuevo
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